
«Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la descarriada basta que la encuentra?... » (Lc 15,4-7).
Actitudes del joven amigoniano
- El Buen Pastor conoce sus ovejas.
El joven amigoniano aprende a conocerse a sí mismo, al igual que a sus hermanos de la comunidad juvenil, conoce cuando hay alegría, tristeza, angustias, esperanzas y desalientos, a nivel personal, familiar y social. Cuando identificamos estas cosas nos permite caminar y apoyar de cerca al que lo necesita sea en la prosperidad o en la adversidad. El joven amigoniano se hace uno con el otro y busca la ayuda mutua; Como por ejemplo: la oración y la ayuda material.
- Las llama por su nombre.
El joven amigoniano busca un trato personal con los hermanos, donde las relaciones se construyen mutuamente desde la fraternidad teniendo valores como la honestidad, la sinceridad, el respeto, la ayuda mutua, el cariño, la corrección fraterna entre otros más. El llamar al otro por su nombre es reconocerlo como hijo de Dios y que como persona posee igual derechos y deberes como las demás personas.
- Camina al frente de sus ovejas.
El joven amigoniano es alegre y emprendedor dentro de su vida personal, familiar, escolar y social, siempre está atento y dispuesto para servir al necesitado. Busca el bienestar comunitario teniendo en cuenta las necesidades de los que lo rodean. El joven es luz y sal dentro de su comunidad juvenil.
- Da la vida.
El joven amigoniano es responsable y pone todo su interés en hacer bien las cosas frente a sus múltiples obligaciones (la casa, el colegio, etc). Asume en su vida la frase de nuestro padre Luis amigó “Vale más gastarse por los demás, que oxidarse por uno mismo”.
- Va en busca de la oveja perdida.
El joven amigoniano siempre está dispuesto para ayudar y apoyar a levantar y animar al hermano que está en dificultades o en crisis. Buscando los medios para hacerlo mejor.
- Sus obras lo dan a conocer.

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