lunes, 26 de abril de 2010

Pascua Juvenil Amigoniana


PARROQUIA SAN JUAN EUDES

PASCUA JUVENIL AMIGONIANA

La Pascua Juvenil amigoniana es un espacio para compartir en comunidad y para vivir un encuentro lúdico, recreativo y espiritual con Jesús. Al mismo tiempo nos acercamos a la vida de San Pablo o Saulo de Tarso quien de ser perseguidor de los primeros cristianos, termina por convertirse en un Apóstol y misionero de Jesús.

Hoy, la iglesia nos invita a través de la conferencia episcopal latinoamericana celebrada en el santuario de nuestra Señora de Aparecida en Brasil, donde los obispos nos convidan a ser discípulos y misioneros de Jesús. Es importante estar junto al Maestro para conocerlo, escuchar sus palabras y aprender sus enseñanzas, para ello contamos con la oración, ésta nos ayuda a mantener una comunicación constante con Dios; por tanto, es en la oración donde nos llenamos de fuerza y valor para seguir las huellas del Señor. También existen las sagradas escrituras, donde esta consignadas la palabra que Dios quiere para los hombres, allí Él nos enseña amar, perdonar, ser solidarios y a vivir en comunidad donde todos somos para todos, donde no se busca el bienestar individual sino el bien común para todos. La oración y la lectura de las sagradas escrituras nos ayudan a tener una experiencia de discípulo.

Para ser misionero de Cristo es necesario formarnos como discípulos, pues bien dice aquel refrán: “nadie da de lo que no tiene”, además no basta con solo escuchar y leer sobre Dios o sobre Jesús, pues es necesario llevar esto a la vida cotidiana, es con el ejemplo que damos a conocer que Dios vive en nosotros siendo testigos del amor del Padre y de la presencia de Cristo en la humanidad.

Nuestro lema de la Pascua Juvenil amigoniana nos invita a apasionarnos por Cristo y por la humanidad; cuando comparto con el necesitado, con el débil, con el oprimido al mismo tiempo comparto con Jesús. Nos dice el Papa Benedicto XVI que “Jesús lo da todo y no quita nada”; hoy Jesús toca las puertas de nuestro corazón, si le abrimos la puerta Él entrara y se quedará con nosotros, tal y como nos lo afirma el libro del Apocalipsis en su capítulo 3 versículo 20 Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo”.

Ejemplo claro de esta experiencia, se plasma cuando al conocer al apóstol San Pablo, podemos ver como Dios por medio del Espíritu Santo hace del hombre una luz para iluminar a otros, nos hace sal para darle sabor a la vida; Dios nos presenta en la vida de Pablo su gran misericordia y su amor por sus hijos, prueba de ello es el perdón que le concede a Saulo de tarso quien luego será Pablo.

El amor de Dios no conoce límites, barreras, ni razas, ni partidos políticos; Dios es Dios, Él es grande, sabe perdonar y acoger a sus hijos con los brazos abiertos, es más, sale a su encuentro, es capaz de dejar a las 99 ovejas y salir en busca de la descarriada, donde la rescata de los zarzales, la venda y la lleva en hombros para luego llevarla a un lugar cómodo y seguro.

La pascua juvenil amigoniana, entonces, nos llevara a un encuentro personal y comunitario con Dios por medio de Jesús y del apóstol Pablo.




No hay comentarios:

Publicar un comentario